Stock que no cuadra, precios distintos según dónde mires y pedidos que se pierden. Casi siempre por lo mismo.
Cuando la tienda y la gestión no se hablan, alguien acaba copiando datos a mano. Y donde hay copia manual hay error. Estos son los fallos que vemos una y otra vez.
1. No decidir quién manda
El primer acuerdo de cualquier integración es cuál de los dos sistemas es la fuente de verdad para cada dato: el stock, el precio, la ficha del cliente. Sin eso, cada sincronización pisa la anterior y nadie sabe qué versión es la buena.
2. Sincronizar todo, todo el rato
Volcar el catálogo completo cada hora funciona con 200 referencias y se rompe con 20.000. Lo correcto es sincronizar solo lo que ha cambiado y dejar el volcado completo para la noche.
3. No prever el fallo
La otra parte se va a caer alguna vez. Sin cola de reintentos y sin registro de qué se envió y qué se confirmó, un corte de diez minutos se convierte en pedidos perdidos que nadie detecta hasta que llama el cliente.
4. Olvidar los casos raros
- Devoluciones parciales y abonos.
- Packs y artículos compuestos.
- Impuestos distintos por país.
- Un mismo producto con dos referencias históricas.
Cómo lo planteamos
Una integración bien hecha se nota en que nadie habla de ella. Definimos la fuente de verdad de cada dato, sincronizamos por cambios, registramos cada operación y avisamos cuando algo no cuadra, antes de que lo note el cliente.
Si tu equipo sigue copiando datos entre dos pantallas, la integración no está terminada.