Por qué dos proyectos que "parecen lo mismo" se presupuestan muy distinto, y las cuatro variables que mueven la cifra.
Es la primera pregunta de cualquier llamada y la más difícil de responder en una web. Un programa de gestión puede costar 10.000 € o 60.000 € siendo, en apariencia, "lo mismo": una pantalla de pedidos, otra de clientes y unos informes. La diferencia casi nunca está en el número de pantallas.
1. Cuánto hay que integrar
Un sistema aislado es sencillo. Un sistema que tiene que hablar con la contabilidad, con la tienda online y con un programa antiguo del que ya nadie tiene documentación, no. La integración es donde se va la mayor parte del esfuerzo real: hay que entender el otro sistema, negociar el formato de los datos y prever qué pasa cuando el otro lado falla.
2. Cuántos roles y permisos hay
Una herramienta para una persona se hace rápido. En cuanto aparecen cinco perfiles, aprobaciones, registro de quién cambió qué y visibilidad distinta por delegación, el proyecto se multiplica sin que se vea en la interfaz.
3. Cuántos datos hay que migrar
Migrar diez años de histórico con clientes duplicados, referencias que cambiaron de código y facturas en tres formatos distintos es un proyecto en sí mismo. Es habitual que la migración sea la fase más larga de un ERP a medida.
4. Quién aporta el material
Si tienes claro el proceso, los textos y los datos limpios, se avanza rápido. Si hay que definirlo por el camino, el coste se traslada a horas de análisis.
Cómo lo hacemos nosotros
Cerramos alcance, plazo y precio por escrito antes de empezar. Empezamos por un módulo mínimo que ya te ahorre trabajo y crecemos por fases, con entregas cada dos semanas en un entorno de pruebas al que tienes acceso. Si algo se sale del alcance, se habla y se aprueba antes de tocarlo.
La pregunta útil no es "cuánto cuesta un ERP", sino "cuánto me está costando ahora hacerlo a mano".